Una Reforma Laboral incompleta e insuficiente

El pasado viernes la ministra de Empleo, Fátima Báñez, presentó la Reforma Laboral que desde organismos internacionales tanto nos exigían. El decreto, como era de esperar, está generando un gran debate y controversia sobre su eficacia, ofreciendo múltiples opiniones al respecto.

Como el propio Gobierno detalló, los objetivos que esta Reforma pretende son básicamente tres: parar la sangría de desempleados en la que nos encontramos, poner las bases para generar empleo estable lo antes posible y poner en marcha los mecanismos efectivos de flexibilidad interna para promover el mantenimiento de los empleos.

¿Cuáles son las primeras impresiones al respecto?

En FASGA estamos analizando en profundidad el contenido de la Reforma para explicar en los próximos días qué repercusiones van a tener todos estos cambios en los sectores donde tenemos representación. Sin embargo, ya hay varios puntos que consideramos son de interés para todos los trabajadores y empresas que representamos.

Uno de los asuntos de los que más se está hablando es el de la flexibilidad interna, es decir, la posibilidad que se abre a las empresas para modificar las funciones de los empleados dependiendo de sus necesidades y que facilita la modificación de la jornada de trabajo, el horario, el salario y sistema de rendimiento, entre otros.

El problema que hemos tenido hasta ahora es que el ajuste de la economía española se ha producido principalmente vía despidos y no a través de modificaciones de las condiciones de trabajo. Y esto es responsabilidad tanto de gobiernos anteriores, como de la patronal y sindicatos de clase que durante los años de la crisis han sido incapaces de adelantarse a los acontecimientos, tomar las decisiones oportunas que dieran respuesta a las necesidades reales que requerían las empresas y que ha terminado provocando el despido de tantos trabajadores y el cierre de empresas.

Mientras tanto, en FASGA asumimos las responsabilidades necesarias en el momento preciso. Nuestra Organización lleva años aplicando y negociando estos mecanismos de flexibilidad y de ajuste en los convenios que firmamos, lo que ha permitido que en los sectores donde estamos presentes no hayamos tenido la destrucción de puestos de trabajo que sí, por ejemplo, han sufrido otros donde no se han aplicado estos mecanismos.

A pesar de las críticas que sufrimos por parte de los sindicatos de clase, el tiempo nos ha dado la razón: al final hemos garantizado el mantenimiento de los puestos de trabajo en las empresas de los sectores donde estamos presentes. Porque en los momentos difíciles hay que ser valientes y ser consciente de que es necesario asumir sacrificios para poder asegurarnos nuestro empleo.

Otros, sin embargo, hasta hace nada, han seguido defendiendo unas reivindicaciones totalmente inviables que ha provocado la situación tan dramática de nuestro mercado laboral.

En FASGA hemos sabido adaptarnos a las circunstancias. Gracias a nuestra capacidad negociadora hemos logrado que  cuando se viven momentos de bonanza los trabajadores vean mejorados sus condiciones sociales y que,  cuando se viven momentos de recesión, asegurar el mantenimiento de empleo gracias a la posibilidad de ajustarse a las necesidades reales de la empresa.

Por tanto, a falta de una valoración más profunda, donde analizaremos  los temas con detenimiento, desde FASGA consideramos que las partes implicadas en la negociación han podido hacer mucho más de lo que han hecho. La Reforma en definitiva ha llegado tarde, demasiado tarde, y la falta de voluntad y de miras, ha provocado que hayamos llegado a una situación de la que va a costar mucho salir.

El gobierno actual todavía tiene que demostrar que, de verdad se toma en serio este tema y que va a actuar con la decisión, contundencia y valor que la situación exige. De lo contrario, se volverán a cometer los mismos errores del pasado y no estamos para perder el tiempo.

Por otra parte, la sensación que deja la firma de la Reforma es que la Patronal ha conseguido lo que quería, que se facilite el despido. Eso es lo único que parece que les importa. Mientras tanto, CCOO y UGT, partícipes y responsables de los 5,3 millones de desempleados, aparte de criticar, siguen sin aportar nada de interés para cambiar la situación. Ya ni siquiera se atreven a convocar una huelga general porque saben lo que les espera. Deberían aplicarse eso de “cuando no sabes sumar, por lo menos no restes…”.

Nuestra primera valoración en definitiva es que no nos gusta esta reforma Laboral por ser incompleta e insuficiente. Desde FASGA, creemos que está centrada en facilitar el despido, mientras se echan de menos incentivos a la contratación, como bonificaciones o rebajas en las cuotas. Es imposible que, centrando y poniendo el foco de atención en los despidos y recortes o rebajas de salarios, se consiga recuperar los puestos de trabajo.

Nuestra Organización considera que la nueva Reforma Laboral no incorpora los mecanismos de flexibilidad necesarios para evitar nuevos despidos, y eso, como anteriormente hemos comentado, es una de las claves para conseguir parar la sangría del mercado laboral y cambiar la tendencia tan negativa de los últimos años.

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