De cómo la crisis se hace más compleja en la economía globalizada

Durante los últimos meses hemos prestado mucha atención a la evolución económica de España en este blog, centrándonos especialmente en los datos de empleo, puesto que la prioridad número uno de FASGA es la creación de empleo estable y de calidad. Tanto nosotros como otros actores (políticos, empresas, analistas etc.) hemos insistido muchas veces en que la situación actual se caracteriza por ser muy compleja.

Puede parecer un tópico, pero realmente la situación es compleja, principalmente debido a la estructura mundial de la economía o a lo que se ha llamado globalización. La globalización ha favorecido el crecimiento económico, la creación de puestos de trabajo, la competitividad… pero en tiempos de crisis, complica el escenario por las delicadas relaciones e interconexiones existentes entre los diversos países.

Así, Alemania y otros países de la UE pueden crecer por encima del 3% anual mientras que en España no alcanzamos el 1%. Del mismo modo, España tiene una tasa de paro cercana al 21% mientras que la media en la UE no alcanza el 10%. Y lo mismo ocurre, por ejemplo, con la crisis de deuda: tres países de la UE han tenido que ser rescatados (Irlanda, Portugal y Grecia), algunos han sido amenazados por los mercados (España, Italia, Bélgica) y a otros este problema no les afecta. Nos encontramos, por lo tanto, con escenarios muy desiguales que impiden una salida coordinada de la crisis.

Datos positivos y negativos se entrecruzan sin que pueda ejercerse un verdadero control sobre ellos, puesto que los efectos de una decisión del Gobierno español dependen en gran medida de lo que pase en el resto del mundo, especialmente en Europa y Estados Unidos. Tenemos que abandonar las valoraciones tradicionales acerca de lo bien o lo mal que marcha la economía en España. Ahora importa también cómo marcha el resto del mundo.

En este sentido, conocíamos esta semana que la economía alemana se ha estancado en el segundo trimestre. Y aunque pueda parecer un país lejano, lo que ocurra en él nos afecta, y mucho. Primero, porque Alemania es la “locomotora” de Europa. Y segundo, porque es el destino de buena parte de nuestras exportaciones. Este es sólo un ejemplo de cómo la globalización ha cambiado la forma de enfrentarse a las crisis económicas.

Por lo tanto, en los próximos meses deberemos permanecer atentos no sólo a lo que ocurra en nuestro país, sino también seguir muy de cerca los indicadores de nuestro entorno.

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